viernes 22 de enero de 2010

Moving


A veces me cuesta moverme, la estabiliadad se me antoja placentera.
Por otro lado, no puedo quedarme mucho tiempo en un lugar, y aunque
es una paradoja, que más da, toda mi vida es una contradicción. Volviendo al
punto incial, se que existe un viento detrás que nos empuja a movernos, a cambiar, a buscar
lejos aquellas cosas que incluso tenemos cerca, y en esas estoy.... camino, respiro, y hasta corro
en la constante búsqueda de mis respuestas.

sábado 9 de enero de 2010

Aunque no me guste

Confieso que no soy fanática de las resoluciones para fin de año, pero esta vez, y
a razón de mi nuevo estilo de vida, prometo.... ¿que prometo? no se por qué, pero una voz en mi
interior me dice que tengo que prometer algo que los demás olviden en febrero...

sábado 14 de noviembre de 2009

Star Again


Empezé de nuevo y aquí estoy, al otro lado del mundo, de mi mundo al menos. Lejos de casa, de la rutina, de lo mios.
Y como no podía dejar de ser, siento esa sensación de año nuevo, de que el tiempo preciso pasó, de que tengo la posibilidad de iniciarlo todo otra vez. De qe la vida me da el chance de tomarme el tiempo de decidir, de ver desde adentro si sigo por el camino trazado por mí razón o si me dejo llevar por este maremoto de pensamiento que revolotea en mi cabeza como mariposas en plena primavera.

Hoy más que nunca me ronda la pregunta que mi vi obligada a responder hace siete años. ¿Hacia dónde voy?.... Temo no saber la repuesta, y eso no es lo que me asusta. Lo que me pone a temblar es que me conozco demasiado, se más que nadie lo terca que puedo ser.
Se que encontraré la repuesta, pero no me conformaré... star again

domingo 23 de agosto de 2009

Un hecho obvio




Cuando las cosas son como son la vida puede tornarse aburrida, etérea, oscilante y a hasta me arriesgaría a decir que demasiado real para unos simples mortales.
Fingir que sentimos más de que lo que, quizás solo imaginamos; decir no lo que pensamos, sino lo que el otro quiere oir, olvidarse de los pequeños detalles y su gran posibilidad de arruinarlo todo; pasarnos por alto la parte cuerda de nuestros pensamientos. Solo vivir, sentir, creer, tener fé, confiar. Sí, confiar, esa es la palabra clave de un posible éxito, inversomíl, tal vez, pero para los fines es suficiente.

Y es que esta historia recurrente me gusta, me gusta chocar con ese alud de emoción, y robándole una frase a Marel Alemany sentir el color de tu alma cuando llueve, me gusta saber que ríes solo porque estoy alegre, que tus ojos claros se pierden en un halo de gloria ante mí presencia.
Me gusta verte y sentirte cerca, aunque estoy segura de que si por un instante decido ser solo un poco mordaz, todo se reducirá a pezados.
En cambio ayer no, ayer solo que quería estar, no ser, ni pretender, anhelar o esperar, solo quería desconocer lo que conozco, obviar quién o cómo eres, borrar de mi mente (poque así me da la gana) los lazos que te unen a otras vidas, olvidar que son irreales las pretenciones de un futuro, creer que soy singular en tu vida solo porque me divierte o simplemente es porque estoy consciente de que no existe un diciembre en esta historia.
Que puedo decir, soy un simple ser que vive y respira, puedo permitirme creer una mentira...

viernes 7 de agosto de 2009

Cuando el amor por los Haiteses mueve montañas


Era sábado y el día abandonaba su luz dejando tras él un atardecer de mucha neblina. Tal vez hasta me resultó extraño, sobre todo porque estamos acostumbrados a esta candente ciudad, pero así fue. Y cuando la noche por fin llegó, entonces se avivó la rebeldía de los miles de jóvenes que se congregaron en la Plaza España. ¿Para qué? para gritar, para no quedarse callados, porque talvez o quizás sin el talvez ya están “jartos” de permanecer en silencio ante la torpeza del gobierno y los actos de irresponsabilidad empresarial de aquellos que, aferrados al poder, no ven más allá de sus abultadas cuentas bancarias.

Les cuento, aunque un poco tarde que así fue como “Música por los Haitises” se convirtió en más que cantantes de rock en una tarima y “post-pubertos” gritando como locos endemoniados, del otro lado de la barda.
Sí, fue más que eso, fue una manera civilizada e inteligente de gritar un NO a una cementera que han querido imponerla por la fuerza. Y a la fuerza, como dice el sabio refrán, ni los zapatos entran.