domingo 23 de agosto de 2009

Un hecho obvio




Cuando las cosas son como son la vida puede tornarse aburrida, etérea, oscilante y a hasta me arriesgaría a decir que demasiado real para unos simples mortales.
Fingir que sentimos más de que lo que, quizás solo imaginamos; decir no lo que pensamos, sino lo que el otro quiere oir, olvidarse de los pequeños detalles y su gran posibilidad de arruinarlo todo; pasarnos por alto la parte cuerda de nuestros pensamientos. Solo vivir, sentir, creer, tener fé, confiar. Sí, confiar, esa es la palabra clave de un posible éxito, inversomíl, tal vez, pero para los fines es suficiente.

Y es que esta historia recurrente me gusta, me gusta chocar con ese alud de emoción, y robándole una frase a Marel Alemany sentir el color de tu alma cuando llueve, me gusta saber que ríes solo porque estoy alegre, que tus ojos claros se pierden en un halo de gloria ante mí presencia.
Me gusta verte y sentirte cerca, aunque estoy segura de que si por un instante decido ser solo un poco mordaz, todo se reducirá a pezados.
En cambio ayer no, ayer solo que quería estar, no ser, ni pretender, anhelar o esperar, solo quería desconocer lo que conozco, obviar quién o cómo eres, borrar de mi mente (poque así me da la gana) los lazos que te unen a otras vidas, olvidar que son irreales las pretenciones de un futuro, creer que soy singular en tu vida solo porque me divierte o simplemente es porque estoy consciente de que no existe un diciembre en esta historia.
Que puedo decir, soy un simple ser que vive y respira, puedo permitirme creer una mentira...

viernes 7 de agosto de 2009

Cuando el amor por los Haiteses mueve montañas


Era sábado y el día abandonaba su luz dejando tras él un atardecer de mucha neblina. Tal vez hasta me resultó extraño, sobre todo porque estamos acostumbrados a esta candente ciudad, pero así fue. Y cuando la noche por fin llegó, entonces se avivó la rebeldía de los miles de jóvenes que se congregaron en la Plaza España. ¿Para qué? para gritar, para no quedarse callados, porque talvez o quizás sin el talvez ya están “jartos” de permanecer en silencio ante la torpeza del gobierno y los actos de irresponsabilidad empresarial de aquellos que, aferrados al poder, no ven más allá de sus abultadas cuentas bancarias.

Les cuento, aunque un poco tarde que así fue como “Música por los Haitises” se convirtió en más que cantantes de rock en una tarima y “post-pubertos” gritando como locos endemoniados, del otro lado de la barda.
Sí, fue más que eso, fue una manera civilizada e inteligente de gritar un NO a una cementera que han querido imponerla por la fuerza. Y a la fuerza, como dice el sabio refrán, ni los zapatos entran.

lunes 18 de mayo de 2009

Señor Prejuicio, señora Moral



¿Qué es lo realmente normal, en un mundo repleto de cosas “anormales”? Quién o qué clasificó todo en dos grupos. Sí, me gustaría saber o más bién conocer al ser superior que dijo que solo habían dos opciones: blancas y negras; buenas y malas -Porque desde que el hombre es hombre y el mundo es mundo- decía mi abuela, solo hay hombres y mujeres, y por ende son los únicos con permiso superior para apariarse y vivir en función de lo que se les antoje, entonces, ¿dónde encajan los demás?.

Porque les guste o no, allá afuera hay una legión de luchadores que no son de un bando y ni del otro. Son gente sin trajes especiales y súper poderes, pero igual se levantan temprano, y no con ganas de conquistar el mundo, aunque debiera ser así, sino más bien de fajarse face to face con Don Prejuicio, esposa de Doña Moral.
Así. Cada día cuando el reloj natural avisa que ya es hora, salen a las calles a enfrentar sus batallas; las personales y las sociales. Es algo así como los Monstruos versus Aliens o las batallas cotidianas de Bart Simpson con Nelson o las de Helga con su amado-odiado Anorld, solo que este equipo no está dotado con los súper poderes que se les ocurrieron en ese monento a los creadores de estas tiras cómicas.

Hoy, es un día cualquiera de una semana no importa cual, y otra vez miré, sin querer ver, un acto más de vergüenza y tristeza. (Ni siquiera vale mencionarlo). Y es que a menudo realizamos una valoración negativa de un grupo en base al estereotipo, (esa maldita tendencia a establecer categorías y agruparlo todo dentro de ellas). De ahí que el resultado no sea más que la aparición del señor Prejuicio, ese que se pasea por la calles del país de la mano, como siempre de la Doble Moral.






jueves 16 de abril de 2009

In Memomiam Alex “De Guerra”



Nunca le tuve miedo a la muerte, más bien desde que recuerdo he temido al tiempo, a que se me acabe el tiempo de partida antes de descubrir mi lugar en este mundo y la razón por la que vine aquí.
Pero como soy tan depistada se me pasó por alto quizas lo más importante; a lo que realmente le temo es a la partida forever de las personas que realmente quiero. Alex “De Guerra” así me lo confirmó.

Desde que supe su inesperada muerte me cuesta dormir, mis recuerdos de nuestra infancia están tan presentes en este presente doloroso que me resulta imposible distinguir la realidad del pasado. Su dulce sonrisa, su manera de hablar, su saludo los fines de semana cuando iba a visitar a su querido Compadre, y su pregunta obligada ¿Flaca cuándo vas pa´ Cevicos, ya tu no quieres ir pa´ tu pueblo? Yo siempre le respondía lo mismo. –No tengo tiempo ahora, estoy muy ocupada, pero tú sabes que voy.

Alex vino, y se fue demasiado rápido. Su vida fue como una de esas estrellas fugases que te dejan una inexplicable sensación. El fue hijo, hermano, amigo, compañero de clases, de trabajo, compadre, primo, alumno… El fue un ser intenso, un excelente pintor que vivió cada día como si fuera el último, y así trataré de recordalo, como alguien que pareciera estar consciente de su destino, así que se apresuró y vivió su historia a su manera, con aciertos y malas desiciones, como todos.
Y ¿ahora?. Ahora se siente como si mi risueño amigo se muriera a cada rato, como si vivieramos esa maldita pesadilla una y otra vez, pero el tiempo pasa y me apego a la esperanza de aprender a vivir con la tristeza.

viernes 30 de enero de 2009

¿Por amor al amor?


Otro día más de pesadumbre, de no hacer nada nada ante tanto que hacer, se acerca San Valantine o como quieran llamarle los comerciantes y transito por el carril izquierdo de mi vida con el mismo ánimo de siempre; mis días son bromas de mal gusto y mis noches se gobiernan.

A eso de las tres de la mañana de un domingo cualquiera salgo del nihilismo al escuchar a una mujer llorando inconsolable en la tele que pregunta con una voz entrecortada: ¿Por qué la prefieres a ella? porque no me necesita, - le respondió él- haciendo uso de la altivez de quien cree saberlo todo.
Entonces no pude dejar de preguntarme, en cuestiones de pareja ¿el amor necesariamente tiene que ser entre dos? porque en lo particular puedo vivir conmigo misma, me sobra el desapego, pero en lo general no es lo que sucede. Hay quienes ven el amor como una necesidad. Realmente no lo entiendo, y por suerte no trato de enterdelo, es demasiado complicado para alguien que duerme mal y come peor.Además tengo la convicción de que todo en la vida es opcional, necesitamos comer, H20 y oxigeno, todo lo demás lo agregas a tu vida por voluntad. Soy partidaria de amar y dejarme amar dentro de la trillada libertad en la que existo, pero NO de vivir bajo el concepto que plantea Joaquín Sabina….”Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres...”. Prefiero la idea de Marel Alemany…·”Y que imbesilidad pensar que solo queda amar o morir…”.