¿Puede un cristal separarnos del mundo real, de aquello que no queremos ver, oír, sentir o intuir? A veces como hoy me gustaría que fuera así, me gustaría recostar la cabeza del cristal del autobús de la vida y ver como fragmentos de mis historias se alejan como la secuencia en movimiento de una película antigua. Tener la confianza de que por más que lo intente no volveré atrás, o que si lo haré, pero envuelta en un Deja Vu.
El tiempo pasa, y nos esforzamos en olvidar que somos los mismos envueltos en novedad. Soy testigo de lo que se pierde porque vivimos a la velocidad del viento. Y en medio de esa vorágine me piden que cambie, que deje de ser yo para ser aquel amasijo de buenos deseos, aspiraciones y gotas de felicidad, y a nadie le importa lo que me parece, nadie se detiene a darme al menos un par de posibilidades. Aún así lo intento, no me canso de buscar más allá de lo que hay. Jamás dejo de creer.
Pero en cuanto puede se me escapa. No me cabe más paciencia, estoy cansada de morderme el corazón y la razón: Yo soy yo; con mis días de oscuridad, con el miedo de volver al pasado, de no sentir frío si no existe fantasía, con mi manía de oír y ver lo que se me antoja.
1 comentarios:
El Cielo se toma por asalto :)
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