Tu guardas la luz que el sol de mi alma abandonó en aquella gélida madrugada de febrero. Y hoy un país extenso en el cielo nos ubica en estrellas diferentes.
Entonces el destino de tus lagrimas asciende como los años a la frente. Allí están golpeando mis días, recordándome tu ausencia.
Pero quien puede jactarse de la paciencia más solida? yo no, en mi interior de guitarra reconozco su paciencia fija, su amor desbordante en insistencia, sus besos arrastrados por el polvo, las sonrisas desaparecidas.
Es evidente que el humo del tiempo, no cae en vano. Pero sigo existiendo en la misma calle, bajo la misma luz sombría de aquella despedida.A veces no cae el viento, no respiran las hojas, pero aún espero...
1 comentarios:
Waooooo una ausencia que se vive en la esperanza... siempre hay espacio para soñar.
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